Bach y Kant, genios singulares y similares
En 1685 nacía en Eisenach, Alemania Johann Sebastian Bach, uno de los más grandes genios que haya dado la humanidad. Casi cuarenta años después nacía en Königsberg, hoy perteneciente a Rusia, uno de los filósofos más brillantes e innovadores de todas las épocas, Imanuel Kant.
Es remarcable la gran cantidad de similitudes que encuentro entre estos dos personajes, es tal vez por eso que a los dos admiro tanto:
Estas son las similitudes más evidentes, pero luego hay muchas más al analizar más a fondo sus vidas y sus obras. La obra de ambos es de gran profundidad y belleza. Es más, creo que ambos tocan el mismo tema, de una manera distinta.
Es cierto, en realidad sus obras es sobre el mismo tema. Kant, como filósofo teórico utiliza las palabras para analizar el mundo, lo que conocemos, lo que podemos conocer y lo que no. Bach, utilizando intervalos medidos de notas musicales en un denso contrapunto, nos muestra una de las capacidades del intelecto humano en la que más podemos confiar y regocijarnos, la admiración de la belleza. Y además, como muchos saben, gran parte de la obra de Bach está dedicada a Dios, y otra gran parte a dar un mensaje moral en las liturgias de la iglesia luterana. Por su parte Kant dijo:
“Nada nos produce más admiración intensa y continua que, el cielo estrellado allá arriba, y la ley moral aquí adentro”.
Esta frase es una de las más importantes de la “Crítica de la razón Pura” de Kant. Y Bach “dice” lo mismo con su música. Sus cantatas, sus arias, sus corales nos muestran estas dos capacidades del intelecto de las que más tenemos que aprobechar, la apreciación de la belleza y la presencia de una directiva moral.
Nada más un pensamiento que me vino al leer a Kant y oír una cantata de Bach. Dos genios singulares, similares e inigualebles.
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