Archivo de Abril 2008

Conciertos para Violín de Bach

Abril 30, 2008

El género del concierto para violín solista era joven en la época de Bach, siendo su mejor exponente Antonio Vivaldi, quien escribió centenares de ellos. Bach se había expuesto a ésta música por lo menos desde 1710, cuando copiaba obras de Albinoni y Telemann. Algunos años más tarde, arregló varias conciertos de Vivalde para clave solo.

Bach escribió por lo menos seis conciertos para violín solo, de los cuales solamente dos sobreviven hasta hoy, y un concierto para dos violines y orquesta, o como también es llamado, un concierto doble para violín. Vivaldi es la influencia más importante en estas obras, todas utilizan una estrucura típicamente “Vivaldiana”, de tres movimientos, rápido-lento-rápido. Pero la música tiene realmente el sello de Bach con un profundo y denso contrapunto.

La infancia de Bach

Abril 30, 2008

A la edad de diez años Bach perdió a ambos padres y fue a vivir con su hermano Christoph, catorce años mayor que él, un respetado músico y organista de una ciudad vecina. Lo que su hermano Chrispoth esperaba de él no era mucho, pensaba darle algunas lecciones de teclado, y mandarlo al liceo a estudiar latín, canto y otras materias. Parecía no comprender la genialidad de su pequeño hermano, o si lo hizo, reprimió al niño con indiferencia y dureza.

El pequeño Johann sufrió en silencio esta frialdad. Afortunadamente la fuerza de su genialidad era demasiado fuerte para ser derrotada. Sabía de memoria todas las piezas que le daba su hermano en las lecciones, y buscaba desfíos más grandes. Chrispoth tenía en su poseción un libro de música manuscrita de Buxtehude y Frohberger, famosos maestros de la época. Johann sentía grandes deseos de tocar las piezas del libro, pero su hermoano lo mantenía guardado en su cajón. Un día el niño montó en coraje y le pidió el libro prestado por un rato. En vez de acceder al pedido de su hermano, Christoph se enojó, y le dijo que ni se imagine que podría tocar a maestros como Buxtehude y Frohberger, debería estar contento con las lecciones que le asignaba.

Esta injusticia hizo que Johann se determinara conseguir el preciado libro a cualquier precio. Una noche de luna llena, mucho después de que todos se hayan ido a descansar, decidió poner en marcha un proyecto que venía planeando desde hace tiempo.

Arranstrándose silenciosamente a través de las escaleras llegó hasta el cajón y buscó el preciado volumen. Allí estaba con los nombres de varios músicos escritos en la parte de atrás con la letra de su hermano.

Cuando al fin el libro estuvo en sus manos, lo apretó en su pecho y se apuró en volver a su cuarto. Colocando el libro sobre una mesa al lado de la ventana, donde la luz de la luna iluminaba, tomó pluma y papel y comenzó a copiar la música del libro.

Esto era solo el comienzo de su arduo trabajo. Por seis meses, cuando la luna iluminaba su cuarto, Johann estaba en la ventana haciendo su tarea con gran pasión y diligencia.

Finalmente lo completó, y Johann, con la alegría de tenerlo finalmente, se fue a la cama sin la precaución de esconder todos los rastros de su trabajo. El pobre niño tendría que pagar por su descuido. Mientras dormía, Christoph, pensando que había oído sonidos en el cuarto de su hermano, fue a buscar la causa. Al entrar su mirada cayó sobre los libros abiertos. No había pena en su corazón por todo el trabajo, solo enojo por el engaño de su hermano. Tomó ambos libros y los llevó para esconderlos en un lugar en donde Johann no pudiera encontrarlos jamás. Pero no pensó que el niño tenía toda esta hermosa música impresa en su memoria, lo que le ayudó a superar la descepción de haber perdido todo su trabajo.

Mozart en guitarra

Abril 30, 2008

La belleza que Mozart creó con su música puede ser reproducida hasta en este humilde instrumento favorito mío. Aquí en esta página hay varias transcripciones de sus obras más famosas para guitarra. También hay archivos Midi para bajar y poder escuchar.

No hay nada más refrescante que oír Eine Kleine Nachtmusic en la guitarra, o la famosa sinfonía número 40.

Chacona

Abril 27, 2008

La belleza de esta obra difícilmente escape la percepción de alguien. La chacona de Bach, de su Partita para violín solo No. 2 en Re menor, es una de sus obras más destacadas. Desde la primera vez que la oí interpretada en un disco en oferta por un violinista no muy destacado me enamoré de ella. A partir de ese momento está continuamente entre mis piezas musicales favoritas (una lista frecuentemente sujeta a modificaciones).

Varios meses pasé disfrutando casi todos los días los quince minutos que dura esta máxima expresión del arte humano. Tiempo después descubrí que existían transcripciones e intérpretes de esta obra en mi instrumento, la guitarra. La obra musical más grande de la historia podía ser ejecutada en mi humilde instrumento!

Comencé a oír más y más versiones, por diferentes intérpretes, tanto en violín como en guitarra. Los diferentes tonos, tempos, calidades de expresión. A pesar de tanto amor que le tenía había algo que me impedía intentar conquistarla con las cuerdas de mi guitarra (algo más allá de las dificultades técnicas). Le tenía un sumo respeto. Pensaba que no podría honrar esta composición, era demasiado perfecta para mí, y si intentaba interpretarla solamente le haría daño, le quitaría su perfección.

Aún hoy, que domino todos sus compaces casi a la perfección, no me atrevo a interpretarla en público. La toco en privado solo para mí, cuando la fortuna de la vida no me sonríe, y necesito algo que me anime, alguien que me acompañe, que me hable al oído con una voz dulce, que me comprenda.

Esta obra me hace sentir las más diversas emociones, hay pocas piezas musicales que me hacen lo mismo. A través de sus variados matices viajo por lugares, recuerdos olvidados, vuelvo a encontrar las alegrías que ya no existen, las tristezas que había soterrado.

Luego del acorde final, siempre hay un largo silencio. Luego, paz, es como haber vivido toda una vida. Siento haber pasado por todas las experiencias posibles para el ser humano. Siento que ya nada me puede sorprender.

Y en verdad es difícil encontrar algo tan trascendente como la belleza de esta pieza musical. Me hace creer en la existencia, imperfecta pero perfectible, en mí mismo, en la naturaleza humana. Que hay en este mundo algo más allá del lago de lágrimas de todos los días.

El pequeño Mozart

Abril 25, 2008

El pequeño Mozart, sin nisiquiera cinco años de edad, le dijo a su padre que estaba escribiendo un concierto para piano. El padre lo examinó, y lágrimas de alegría y sorpresa cubrieron su rostro al percibir lo “correcto” que era.

“Es bueno, pero muy difícil para uso general,” dijo el amigo.

“Oh,” dijo Wolfgang, “hay practicarlo hasta que se aprenda. Esa es la forma de hacerlo.” Y diciendo eso, tocó su concierto en el piano con total limpieza y perfección.

Durante la misma época, se ofreció a tomar el violín en una agrupación de música de cámara. Su padre se rehusó, diciendo, “Como podrás hacer eso? Nunca aprendiste a tocar el violín.”

“Uno no necesita estudiar para eso,” respondió el prodigio musical; y tomando el instrumento, tocó el segundo violín con facilidad. Tal precocidad parece casi increíble, y no hay otro paralelo en la historia de la música.