El pequeño Mozart

El pequeño Mozart, sin nisiquiera cinco años de edad, le dijo a su padre que estaba escribiendo un concierto para piano. El padre lo examinó, y lágrimas de alegría y sorpresa cubrieron su rostro al percibir lo “correcto” que era.

“Es bueno, pero muy difícil para uso general,” dijo el amigo.

“Oh,” dijo Wolfgang, “hay practicarlo hasta que se aprenda. Esa es la forma de hacerlo.” Y diciendo eso, tocó su concierto en el piano con total limpieza y perfección.

Durante la misma época, se ofreció a tomar el violín en una agrupación de música de cámara. Su padre se rehusó, diciendo, “Como podrás hacer eso? Nunca aprendiste a tocar el violín.”

“Uno no necesita estudiar para eso,” respondió el prodigio musical; y tomando el instrumento, tocó el segundo violín con facilidad. Tal precocidad parece casi increíble, y no hay otro paralelo en la historia de la música.

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